lunes, 25 de agosto de 2014

UN MILLÓN DE GOTAS, Víctor del Árbol

Esther Recio:
Terminé Un millón de gotas. Una historia excelentemente narrada donde enlaza a la perfección la novela negra con la histórica. Puedo decir que es de lo mejor que he leído en años. Una obra que consigue tenerte en vilo desde el prólogo hasta el epílogo y donde cada uno de los 30 capítulos que la componen no tienen desperdicio alguno. Irás impregnándote de ella gota a gota hasta llegar al aluvión final.
Un puzzle bien urdido y un abanico de personajes que ha todas luces parece mentira que vayan a encajar y encontrarse en la Barcelona actual, donde el abogado Gonzalo Gil, reside, algo taciturno, herido, traumatizado por el asesinato de su sobrino, el suicidio de su hermana y sus propios problemas domésticos.
Un repaso histórico que nos lleva desde la Unión Soviética de 1933, a la Siberia soviética y la isla de Názino, datos y experiencias crueles, duras y la maldad humana llevada hasta límites insospechados. Allá nos encontraremos con personajes claves de toda la trama, donde reina la miseria, el odio, donde todo vale por salir de allí y por la propia supervivencia, cueste lo que cueste.
Volver a la España dominada por la República, su caída, el comienzo de la guerra civil española, la huida nuevamente, la muerte, las traiciones, los miles y miles de refugiados a países vecinos, los campos de refugiados de Argelés en Francia, y el estallido de la Segunda Guerra Mundial.
Unos años en los que no hubo treguas, ni respiro, donde todo eran luchas por defender las banderas, las ideologías, pocas veces las amistades y muchas las traiciones, la lealtad hacia sus superiores y países, donde los poderosos urdían y movían el mundo a su antojo como meras marionetas.
Llega un momento en que no sabes quienes son héroes, quienes villanos o quienes son los monstruos de la historia.


Chus Escudero Magdaleno:
 Una obra maestra, un no dejar de leer, impresionante Victor del Árbol.

Beatriz Sánchez Valderrama.
 Una muy buena novela, muy bien narrada pero muy dura.

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