sábado, 7 de marzo de 2015

Tom Auster - Tombutctú


Yolanda Murciego:
.Míster Bones sabía que Willy no iba a durar mucho. Tenía aquella tos desde hacía más de seis meses y ya no había ni puñetera posibilidad de que se le quitara. Lenta e inexorablemente, sin
que se produjese la más mínima mejoría, los accesos habían ido cobrando intensidad, pasando del leve rebullir de flemas en los pulmones el tres de febrero a los aparatosos espasmos con esputos y convulsiones de mediados de verano. Y, por si fuera poco, en las dos últimas semanas se había introducido una nueva tonalidad en la música bronquial —un soniquete tenso, vigoroso, entrecortado—, y los ataques se sucedían ahora con mucha frecuencia, casi de continuo. Cada vez que sobrevenía alguno, Míster Bones temía que Willy reventase por la presión de los cohetes que estallaban en su caja torácica..."
Asi comienza el texto , cuando empecé a leer no sabía quién era el perro y quien el amo.
Y lo curioso es que durante toda la novela la complicidad entre ambos es tal que hasta compartiran el mismo cielo "Tombuctú". Me encanta Auster trata temas terribles como la enfermedad o la misma muerte, de tal forma que lo ves normal, como parte del ciclo de la vida. .

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