Esther Recio:
He terminado Santuario, la primera obra que escribió la estadounidense Edith Wharton en 1903.
Con una prosa impecable, nos relata en dos partes la vida de la joven
Kate Orme, una chica de buena cuna, sensible, refinada, pero con una
tendencia exhaustiva y bochornosa de analizar todo aquello que le rodea y
ocurre, hasta convertirlo en una obsesión. A punto de contraer
matrimonio se entera de que su prometido Denis Peyton a quien idolatra,
ha cometido algún que otro acto poco d
ecoroso e injustificable, pero a pesar de sentirse dolida y herida acaba casándose con él.
En la segunda parte y muchos años después, nos muestra a una Kate
Peyton, adulta, viuda, asusta e inteligente, pero siempre manteniéndose
en un segundo plano, por su condición de mujer, e intentando influir
cómo podía en la decisiones de los varones.
Después de haber vivido
una vida de engaños y frenesí, ahora lo único que le interesa es la
posición y bienestar de su hijo Dick, por el que lo ha dado
prácticamente todo, e intenta por todos los medios que su vida no sea ni
se vea alterada por la genética y mal hacer de su padre.
El joven
Dick licenciado en Bellas artes, y con vistas de futuro de convertirse
en un arquitecto reputado, intenta abrirse camino y separarse de las
imaginaciones e indagaciones de la madre.
- Una novela que aunque
corta, se hace muy pesada, pocas son las cosas que hagan de esta obra
una lectura interesante, o amena. Las descripciones y pensamientos de la
señora Peyton son tediosos y muy repetitivos.