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jueves, 25 de septiembre de 2014

Edith Warton - Santuario



Esther Recio:

He terminado Santuario, la primera obra que escribió la estadounidense Edith Wharton en 1903.
Con una prosa impecable, nos relata en dos partes la vida de la joven Kate Orme, una chica de buena cuna, sensible, refinada, pero con una tendencia exhaustiva y bochornosa de analizar todo aquello que le rodea y ocurre, hasta convertirlo en una obsesión. A punto de contraer matrimonio se entera de que su prometido Denis Peyton a quien idolatra, ha cometido algún que otro acto poco decoroso e injustificable, pero a pesar de sentirse dolida y herida acaba casándose con él.
En la segunda parte y muchos años después, nos muestra a una Kate Peyton, adulta, viuda, asusta e inteligente, pero siempre manteniéndose en un segundo plano, por su condición de mujer, e intentando influir cómo podía en la decisiones de los varones.
Después de haber vivido una vida de engaños y frenesí, ahora lo único que le interesa es la posición y bienestar de su hijo Dick, por el que lo ha dado prácticamente todo, e intenta por todos los medios que su vida no sea ni se vea alterada por la genética y mal hacer de su padre.
El joven Dick licenciado en Bellas artes, y con vistas de futuro de convertirse en un arquitecto reputado, intenta abrirse camino y separarse de las imaginaciones e indagaciones de la madre.
- Una novela que aunque corta, se hace muy pesada, pocas son las cosas que hagan de esta obra una lectura interesante, o amena. Las descripciones y pensamientos de la señora Peyton son tediosos y muy repetitivos.

miércoles, 27 de agosto de 2014

SANTUARIO,William Faulkner

Esther Recio.
He terminado Santuario, una novela entre peculiar y bastante escabrosa. William Faulkner bucea en los aspectos más repulsivos y deplorables del alma humana, el contrabando de alcohol (prohibido en aquellos años en EEUU, pues la historia se centra en mitad, final de la Ley Seca), violaciones, asesinatos ... Faulkner tiene la habilidad de frenar en estos temas en el momento oportuno, sin abusar o regodearse en ellos.
Cuesta no sólo adentrarse en la trama sino también se complica seguir el hilo de la historia, cada detalle, cada personaje son fuertes y muy decisivos para llegar al desenlace de la historia.
Nos sitúa en mitad de la nada, en una casa que alberga una destilería ilegal, allí descubrimos a unos personajes más que peculiares, entre ellos, Lee, Ruby, y al enigmático, frío y calculador Popeye, este último te deja con una sensación de desasosiego, sientes su mirada pegada a tu propia espalda, haciéndote palpar el miedo desde las primeras páginas.
Una novela sin lugar a dudas muy recomendable, de gran intensidad y con un lenguaje bastante enriquecedor.