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sábado, 24 de octubre de 2015

Juan Esteban Constaín - !Calcio!


Rossana Cabrera:
Leo todos los libros con tema fútbol que caen en mis manos. Y la verdad es que muy malo tiene que ser el libro para que con esa temática yo no lo disfrute.
Me pasó con éste: es soporífero, aburrido e infumable.
El relato del partido es tan aburrido que no te importa quien le gana a quien, sólo quieres leer la palabra fin de una p... vez.
Y la monserga histórica, era como para un excelente si fuera un trabajo de secundaria de fin de cursos. Pero para una novela ¡puaj!
Difícil que alguno le saque el título a mi peor libro del año.

viernes, 18 de septiembre de 2015

Ivan Llambí - Hereus del tercer Reich



Ricardo Cortat:
Para explicar que me ha parecido el libro, vamos a hacer una serie de suposiciones.
1.- Suponed que alguien os dice que lo leáis, vosotros le diréis que sí pero no lo haréis.
2.- Suponed que hay un holocausto zombie, mantened cerca a quien os recomendó el libro.
3.- Suponed que los zombies os persiguen y lo tenéis crudo, disparad a esa persona en la rodilla y dejad que los zombies se lo coman mientras huís.
Así de malo es. Y teniendo en cuenta que a simple vista estaba claro, así de masoca soy.
Los que no leéis en catalán, rezad que no lo traduzcan. Y si sí, ¡zape, zape!

domingo, 16 de agosto de 2015

Alan Bennett - Una lectora nada común



 

Rossana:

A priori me pareció una mezcla interesante: humor británico y alguien que se "beneficia" de los efectos de la lectura.

Pero no, de interesante nada, fue un chasco, un aburrimiento mayúsculo y una pérdida de tiempo. Menos mal que fue cortito.
Creo que este autor pasa a la lista de nunca mases.

lunes, 3 de agosto de 2015

Guy des Cars - La mujer que sabia demasiado


Rossana Cabrera:
Hay una calle en Montevideo: "Tristán Narvaja", que está llena de librerías. De un lado y del otro, uno cruza muchas esquinas y sigue habiendo, una tras otra librerías de viejo, de nuevo, técnicas y de requecheo.
Cuando llegué a Montevideo, desde el interior del país, y teniendo apenas 18 años, esta calle era mi paraíso personal.
Y cuando compraba, elegía algo nuevo y algo viejo. Algo caro y algo de oferta, alguna cosa medio "seria como para universitaria que se está formando y tiene que aparentar" y alguna otra bien livianita como para jovencita que lee para pasarlo bien.
Entre esas cosas baratas,usadas y livianitas siempre caía algún Guy Des Cars. Se leían de un sopetón y entretenían cualquier tarde aburrida en una pensión estudiantil.
Hoy volví a este autor. No debí hacerlo, pues la mujer de 40 que ahora soy no le tiene piedad, ni al libro ni a la jovencita que leía estas cosas ¿Tan pelotuda era en ese momento?
Malo con alevosía, como lo anuncia la tapa.